De la inteligencia artificial a la mesa: eficiencia en la cadena alimentaria
La inteligencia artificial se consolidó como un eje estratégico para transformar la cadena alimentaria, no desde la producción, sino desde la eficiencia.
Durante el panel “La revolución inteligente” en WESS 2026, especialistas coincidieron en que el verdadero reto consiste en conectar sistemas, reducir desperdicios y garantizar que la tecnología opere de forma segura, ética y sostenible.
Sistemas conectados: del campo al consumidor
El panel fue moderado por María José Gallardo, Development Account Manager en HPE Financial Services, quien planteó la necesidad de aterrizar la inteligencia artificial en soluciones concretas. La moderadora destacó la importancia de conectar producción, agua, energía y logística para construir sistemas alimentarios más resilientes.
En ese sentido, Loredana Russo, Category Manager de Private Cloud AI en Hewlett Packard Enterprise, subrayó la interdependencia entre tecnología y alimentación. “La sostenibilidad, la ciberseguridad y la inteligencia artificial, las tres nos dan de comer”, explicó, al referirse a casos donde fallas tecnológicas, como ciberataques, han interrumpido el suministro de alimentos. También señaló que, en agricultura, la IA permitió mejorar el uso de semillas y riego, elevando la productividad y reduciendo la dependencia climática.

La eficiencia como el verdadero desafío
Uno de los consensos del panel fue que el problema del sistema alimentario no radica en la falta de producción, sino en la pérdida de eficiencia. Mauricio Villasmil, vicepresidente de SLM, afirmó que “pareciera que producimos todo lo que tenemos que producir… el déficit está en eficiencia”, al enfatizar que gran parte del desperdicio ocurre antes de que los alimentos lleguen al consumidor.
A esta visión se sumó Valeria Maurizi, coordinadora del Programa de Cooperación AMEXCID-PNUD en México, quien advirtió que la inteligencia artificial ya influye en la toma de decisiones humanas. La especialista destacó la necesidad de incorporar principios éticos y transparencia en su implementación, especialmente en sistemas que impactan directamente en el acceso a alimentos y recursos.
Infraestructura, ética y acceso a la tecnología
El crecimiento de la inteligencia artificial también abrió el debate sobre su sostenibilidad. Villasmil explicó que el uso de modelos tecnológicos debe ser estratégico para evitar un consumo energético innecesario, al señalar que “usar modelos gigantes para tareas simples es como matar una mosca con un rifle”.
Por su parte, Karla Montenegro, directora de Transformación Digital e IA y fundadora de Espacio KIM, destacó que la tecnología debe centrarse en las personas y facilitar el acceso a servicios. En la misma línea, Lorena Bravo, CEO y fundadora de WomenCISO, subrayó que la ciberseguridad es un pilar para garantizar la confianza en estos sistemas, mientras que otras participantes coincidieron en que la inclusión digital sigue siendo un desafío clave.
El panel 2 dejó claro que la llamada “revolución inteligente” no depende únicamente del desarrollo tecnológico, sino de la capacidad de articular un ecosistema donde converjan innovación, ética y colaboración. La inteligencia artificial se posicionó como una herramienta decisiva para redefinir no solo cómo producimos alimentos, sino cómo aseguramos su acceso en el futuro.